miércoles, 22 de febrero de 2017

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Todas las mañanas tropiezo en la misma acera mal adoquinada. Me tuerzo el pie, suele ser el derecho, pero no me lo disloco. Soy afortunada. Es de noche todavía y corro la verja de hierro. Ficho y saludo  al personal de limpieza. Tengo sueño y pocos sueños, apenas ninguno. He llegado con niebla. No me imagino la conducción en los años en que no existían las líneas laterales que marcaran el arcén en las carreteras secundarias. Qué fácil ahora. Todos los nadies encerrados en nuestros vehículos. Con nuestro sueño, nuestra tristeza, nuestra extrañeza al escuchar a la estrella de la radio que nos pone al día y que parece feliz, nuestro enojo al encontrar caravana, nuestro alivio si vamos en soledad gastando el asfalto, nuestro ambientador de última generación. Leo que si cambio mi conversación cambio mi mundo. Voy. Es maravilloso vivir. Cada día es una experiencia única. Estoy locamente enamorada y a su lado soy mi mejor versión. Cömo entiendo a Risto, qué majo es. Estoy preparando un vídeo con mi “mío, mío, miísimo” en el que expreso claramente que es mío pero no, porque no soy nada posesiva, él elige ser mío y sabe que tiene la libertad de irse cuando quiera, aunque me duela. Qué  maravilloso vivir. Asumo y entiendo cada aprendizaje. Agradezco. Todo lo que me pasa es un regalo. Practico la consciencia plena. Cuento las líneas de los pasos de cebra, intento no pisarlas, pero no soy obsesiva compulsiva, es por el Mindfulness. Qué bonitas las aceras pintadas, las ramas caídas, los chicles pegados, las cacas de perro.Ahora entiendo al chico raro de American Beauty. ¿Te gusta el fútbol?, me pregunta el usuario (qué bonita palabra) al que atiendo en este momento. ¿No te has dado cuenta?, mi nombre!, me llamo como el jugador del Madrid, sí, James, James Rodríguez, pero yo soy del Barça, eh? Mira, te enseño una foto de mi mujer y de mi hija. Muy guapas, digo. La conocí por internet. Cuando me vio en persona se enfadó porque le había contado algunas mentirijillas pero luego me perdonó. Qué bonita tu historia. Y no, no me gusta el fútbol.

2 comentarios:

  1. Y ¿te has sentido mejor con la asertividad esa?

    (Es retórica, creo que adivino tu respuesta)

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  2. Siempre un placer sentir tus latidos entre las letras

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