viernes, 15 de julio de 2016

Es tan fácil alimentar la rabia y la amargura. Pero somos chicas listas y lo reconocemos. Ponemos remedio a tiempo. Voy a hablar en singular (que acabo de hacer un curso de competencias emocionales y habilidades comunicativas).  Pongo remedio. Me digo, frena chavala, que se te verá el llautó. Nadie quiere a una amargada. Pero es tan fácil alimentar al monstruo. A mí no me ayuda nada, la verdad, la falsedad comunicativa de las redes. Sigo añorando tanto a mi abuela, a la que, todo sea dicho, no aprecié lo suficiente en vida. Cómo valoro ahora su mundo, su risa, sus ganas de hablar con las vecinas, su llamar a todo el mundo por su nombre de pila y comentar cualquier cosa. Pero no quiero desviarme. Es tan fácil engordar nuestras –mis- debilidades. Dicen que no soportamos en el otro precisamente aquello que somos en realidad, lo que no nos gusta de nosotros. El rollo ese de la teoría del espejo. Y llego a la conclusión de que yo debo de tener un ego superlativo que castro antes de que nazca. Porque la verdad, la puritita verdad, es que no soporto la egolatría que campa  en las redes. Y, además de egocéntrica, debo de ser masoca. Porque quién me manda a mí pasearme de post en post cuando lo único que consigo es aumentar la lista D de mi informe DAFO de vida personal. Como muestra de este retorcijón de entrañas que me pillo a cada desplazamiento por mi móvil en la aplicación del siempre adolescente Mark Zuckerberg, un inocente comentario de un poeta de esos que escriben en los bares. El señor, en medio de una perorata sobre su participación en no sé qué feria del libro, se refiere a un sector determinado de mujeres con un circunloquio aparentemente inocente. Viene a decir el magnífico escribidor que está hablando de ese tipo de mujer lectora que ya no es joven pero que no quiere dejar de soñar. Sí, queridas, ese tipo de mujer que él define como “mujer con mucho mundo interior”. Y que conste que me gusta la poesía de Karmelo Iribarren. Pero me pilla muy mal su inocente comentario, seguramente exento de malicia y no creo que vaya insuflado tampoco de ironía, lo digo sinceramente. Pero yo hablo de mí (como no podía ser menos porque no hay que perder de vista que soy una egocéntrica camuflada que me cabreo con los espejos que se me ponen delante). Y como hablo de mí, digo que este comentario me ha sentado muy malamente. Y no por el aburridísimo y cansino y eterno debate entre feminismo y machismo. Qué va. Hace tiempo que YO he dejado de ver el mundo dividido entre el punto de vista femenino y todas esas memeces. Porque alimenta también mi lista D (de rabia, amargura y cabreo me da igual ibérico que independentista) cualquier otro comentario vertido por una mujer del tipo “bienvenido sea el hombre que te trata como una princesa, que es lo que te mereces y bla bla bla”. Y no acabaré esta reflexión con el típico “así nos va” que deja el discurso en alto  y al lector en actitud rumiante, digo pensante. Lo acabaré dejando abierto un tema que me reconcome hace tiempo (y que no tiene nada que ver con la anécdota de la reflexión anterior ni con Karmelo, al que considero un buen poeta): ese uso indebido que hacemos de algunas palabras, ese abuso de determinado léxico que no se ajusta al significado real del referente. Poeta, según el DRAE: “persona que compone obras poéticas, dotada de gracia o sensibilidad poética”. Poetastro: “mal poeta”. Escribiente: “persona que tiene por oficio copiar o poner en limpio escritos ajenos o escribir lo que  se le dicta”. Escritor: “persona que escribe”. Escribidor: “escritor prolífico".De manera que, a mi entender, andamos sobrados de escribientes y escritores y no le van a la zaga los escribidores. De poetas, haberlos, haylos, pero no tantos como poetastros. En fin, por favor, usemos bien el lenguaje. Sigo con Jaime Gil de Biedma y sus diarios. Sí, sí, con Gil de Biedma. Él era un poeta. Yo no. ¿Y tú?

3 comentarios:

  1. Yo no,
    Pero tu si, y cada dia más buenaaaaa!!!!!!! por dentro y por fuera!!!!!!!!!!

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  2. Yo no,
    Pero tu si, y cada dia más buenaaaaa!!!!!!! por dentro y por fuera!!!!!!!!!!

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  3. Ya sabes q yo tampoco, y q subscribo todo tu discurso. Besos, amiga aún soñadora, porque malo será el día q no lo hagamos, independientemente de nuestro sexo y/o edad.

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