jueves, 14 de enero de 2016

Con este ataque de introspección agudo casi crónico, he recortado mi vida social, he dejado de ir a mis reuniones de poetas, apenas ceno con las chicas. Y creo que va a ir a peor. Lo noto. Ahora voy como loca con el mando buscando debates de investidura. Me pone muy burraca el nuevo, con su posat informal. El traje le queda torcido, el pelo es como el de un profe progre de la uni. Estoy enganchada. Perdida. Esperando el próximo discurso. Recita poemas de amor de poetas turcos en la toma de posesión. Aquel tipo de amor en que lo mejor siempre está por venir. Si yo hubiera leído el poema en mi soledad patológica crónica, sin el filtro de su pelo al viento, "el més bonic del mar / és allò que no hem navegat", me hubiera salido mi vena ceniza y habría pensado: ¿pero no se trata de vivir siempre el presente, que el futuro no existe? Pero me lo dice él y se me desactiva la ironía. Ya no disfruto con mis lecturas pendientes. Quiero más discursos llenos de poesía, pensadores y conflictes remença. Este hombre es peligroso. Es culto, inteligente, sensible pero firme y transmite, traspasa. Ah! y tiene sentido del humor. Ya sabéis, aquello de que lo que nos gusta es que nos hagan reír. A los que se lo toman todo muy en serio no les va este zoos politicon con aires de romántico (a mí ha llegado a recordarme al protagonista de Orgullo y prejuicio en su aspecto físico, lo que son nuestras conexiones subconscientes). Pero yo no hablo de ideales o de creencias o de patrias. Ni de planes de gobierno a priori inasumibles. Hablo de ese click en el que algo o alguien traspasa y llega. Yo hablo del simple sentir. La cultura siempre ha de traer algo bueno.  A Nazim Hikmet, por ejemplo, en las búsquedas de google.

2 comentarios:

  1. El simple sentir es el aliento de las cosas.
    Me gusta.
    Un placer volver a leerte.
    José Luis

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  2. El simple sentir es el aliento de las cosas.
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    José Luis

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